El curso va acelerando a lo largo de esta primera semana.Hoy hemos hecho la primera asamblea, donde el tutor tenía previsto motivarnos para elegir a los delegados de la clase.
No cualquiera puede ser un buen delegado. Todos tenemos nuestras virtudes y defectos. Pero el delegado ha de ser una persona servicial, preocupado por los demás (el típico tío que hace favores y no se cansa de hacerlos), no ha de ser mezquino ni, por otro lado, un vendido a los profes, chivato o correveidile.
Además los estudios y otros asuntos personales le han de ir mínimamente bien para poder dedicar tiempo a la clase.
Total, que hay que pensárselo un poco antes de presentarse a la elección y también antes de emitir el voto.
Pero claro, como hasta ahora los delegados no tenían prácticamente funciones ni poder, no hemos entendido la importancia de esto y lo hemos chafado con falta de entusiasmo en el debate y, por fin, con un comentario de crítica destructiva.
Algo así como si uno al llegar a casa se encontrara con que su cónyuge se ha pasado toda la tarde preparando un rico pastel y uno dijera con desprecio (lo digas como lo digas es un desprecio): "bah, déjate de chorradas, prefiero un plátano". Hazlo varias veces y verás qué rápido te cargas tu matrimonio.
En fin... un primer paso para conseguir un curso laaaargo y abuuuuurrido: clase, clase, descanso, clase, clase, comida, clase, clase, a casa. ¿Es ese el curso que queremos?
Al fin y al cabo, uno acaba obteniendo más lo que pide con su actitud que lo que pide con sus palabras.
2 comentarios:
Pues vaya.
¿Alg1 posibilidad d arrglarl?
Madre mía si que tiene atrasadas las entradas en este blog he¿
jajajja
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